El futuro de las criptomonedas podría prescindir de blockchain

66
pasarela de pagos con criptomonedas

Tiempo de lectura: 10 minutos

Aunque puede ser dificil de imaginar, las criptomonedas son mucho más antiguas que la tecnología Blockchain. La mayoría piensa en Bitcoin como la primera criptomoneda, pero -en rigor- solo es la primera moneda basada en Blockchain. Criptomonedas como B-Money y BitGold existían antes de Bitcoin, sin embargo, estas no fueron muy lejos, especialmente cuando se juzgaban en contra de Bitcoin.

El problema con las criptomonedas concebidas antes de Bitcoin era su estructura centralizada. Sin la tecnología Blockchain, no existía un ledger «descentralizado, inmutable, transparente» en el que pudiera guardarse registro de las transacciones, llevando a cierta centralización. Sin embargo, puede que Blockchain no sea la tecnología última y definitva en materia de monedas digitales.

Recientemente, ha surgido una nueva forma de cripto que aprovecha el modelo organizativo del Gráfico Acíclico Dirigido (DAG) como estructurador de su propio ledger descentralizado, permitiendo de ese modo resolver viejos problemas y agregar nuevos features.

Hoy, vamos a repasar algunos aspectos de la tecnología que -potencialmente- podría reemplazar la Blockchain y algunas de sus implementaciones actuales.

Aunque las implementaciones que vamos a analizar hoy son recientes y novedosas, el concepto no lo es. En un documento de 2013 denominado “Accelerating Bitcoin’s Transaction Processing. Fast Money Grows on Trees, Not Chains» (Aceleración del procesamiento de transacciones de Bitcoin. Fast Money crece en los árboles, no en las cadenas), Yonatan Sompolinsky y Aviv Zohar introducen el protocolo GHOST que propone un cambio a la estructura de Bitcoin: de una Blockchain a un árbol, reduciendo los tiempos de confirmación y mejorando la seguridad. Aunque este cambio no se ha implementado en Bitcoin, otras criptomonedas están usando el sistema basado en DAG con éxito. Veremos a continuación los casos de IOTA y Byteball.

IOTA: la Tangle

IOTA es una criptomoneda única. Aunque también utiliza el modelo organizativo del Gráfico Acíclico Dirigido (DAG) con el nombre «Tangle», su implementación y aplicaciones difieren ampliamente de otras que cubriremos a continuación tales como Byteball. Diseñado específicamente para la industria IoT (Internet of Things), IOTA celebró una ICO exitosa en 2015, reuniendo 1,337 BTC y lanzando en Bitfinex a mediados de este año.

Además de su método de distribución, IOTA tiene varias diferencias en relación a Byteball. Por ejemplo, en IOTA, todas las transacciones creadas deben validar un mínimo de dos transacciones previas. Para hacerlo, los usuarios (que crean y validan transacciones) deben resolver un rompecabezas criptográfico similar a los utilizados en las criptomonedas PoW (prueba de trabajo).

Algo a destacar es que IOTA no requiere tarifas para transaccionar. A diferencia de Byteball, donde las tarifas de transacción de GBYTE son las mismas que las transacciones de tamaño GB, IOTA no cobra ninguna tarifa, independientemente del tamaño o monto de la transacción. En cambio, se incentiva a los nodos a participar en la creación y confirmación de transacciones por parte de otros nodos que eliminarán nodos si no realizan transacciones regularmente.

La falta de tarifas resuelve dos problemas críticos a los ojos de los desarrolladores de IOTA. Su Whitepaper dice:

«La importancia de los micropagos aumentará en la incipiente y velozmente desarrollada industria del IoT, y pagar una tarifa que es mayor que la cantidad de valor que se transfiere no es lógico. Además, no es fácil deshacerse de las tarifas en la infraestructura de Blockchain ya que sirven como incentivo para los creadores de bloques. Esto lleva a otro problema con la tecnología de criptomoneda existente, a saber, la naturaleza heterogénea del sistema. Hay dos tipos distintos de participantes en el sistema: los que emiten transacciones y los que aprueban las transacciones. El diseño de este sistema discrimina inevitable a algunos participantes, lo que a su vez crea conflictos que hacen que todos los elementos gasten recursos en la resolución de conflictos. Los problemas antes mencionados justifican una búsqueda de soluciones esencialmente diferentes de la tecnología Blockchain, la base para Bitcoin y muchas otras criptomonedas».

La falta de tarifas normalmente crearía vectores para ataques de spam en la red. Para evitar este problema, IOTA emplea un mecanismo de «weight» (peso) en el que las transacciones se confirman de acuerdo a su peso. Este peso es proporcional a la cantidad de trabajo que el nodo emisor invirtió en él. El sistema de pesaje de IOTA asegura que el spam no sea factible ya que ninguna entidad puede generar una gran cantidad de transacciones con pesos «aceptables» en un corto período de tiempo.

A pesar de las diversas diferencias entre esta y otras implementaciones de criptos basadas en DAG, IOTA se distingue por su enfoque único, la industria de Internet de las cosas (IoT). Si no está familiarizado con el IoT, el concepto involucra una red global en la que dispositivos como electrodomésticos, automóviles, etc. pueden comunicarse e intercambiar datos, lo que les permite ser monitoreados e incluso controlados a distancia.

El objetivo de IOTA es permitir intercambio y libre transferencia de datos y valor entre estos elementos, permitiendo que cualquier dispositivo o vehículo habilitado para IoT sea utilizado o alquilado de una manera eficiente y segura. Los datos proporcionados por los dispositivos también se pueden comprar y vender a través de la red IOTA.

Este concepto permite que el movimiento de economía distribuida evolucione de tal manera que cualquiera pueda sacar el máximo provecho de sus pertenencias. En resumen, IOTA actúa como una columna vertebral para el intercambio de valor en el paradigma de IoT en el que los dispositivos producen valor para su propietario y no al revés.

Byteball: el DAG

Byteball es la primera criptomoneda basada en DAG y se distribuye a través de un proceso de «airdrop» en el que GBYTE, la moneda nativa de la red, se reparte de acuerdo con las existencias de Bitcoin del usuario. Recientemente, la distribución de GBYTE también comenzó a realizarse a través de cashback partnerships con comerciantes participantes. Aunque es interesante ver una criptomoneda sin ICO, el método de distribución de esta cripto no es lo que nos interesa.

En Byteball, no hay bloques. En cambio, las transacciones se vinculan directamente entre sí y cada transacción contiene uno o más hashes de transacciones anteriores. El conjunto de enlaces entre las transacciones forma lo que se conoce como DAG, a diferencia del sistema «Blockchain» utilizado en Bitcoin y otras criptomonedas.

No hay PoW o PoS en Byteball. En lugar de que los bloques subsiguientes confirmen los anteriores, las transacciones se confirman mediante nuevas transacciones que vienen después de ellas. Pero este tipo de «confirmación» es solo una confirmación de que la transacción existe y no garantiza que no haya doble gasto.

Entonces, ¿cómo se resuelve el problema de doble gasto? En monedas PoW, los conflictos causados ​​por el doble gasto se resuelven seleccionando la versión del historial de bloques que tiene más trabajo comprometido. En Byteball, dado que está basado en DAG, ya existe un orden parcial entre las transacciones. Esto permite que la mayoría de los dobles gastos sean detectados y rechazados de inmediato.

Pero ¿qué pasa si los dobles gastos están en ramas paralelas del DAG y su orden no es evidente? En ese caso, Byteball usa algo denominado «Cadena principal», una cadena en el DAG que pasa por transacciones publicadas por usuarios de confianza llamados testigos. De las dos transacciones en conflicto, la que aparece antes en la Cadena principal se considera válida. Los testigos son seleccionados por los propios usuarios, que enumeran a sus testigos preferidos con cada transacción que publican.

Aunque todavía hay mucho que explicar sobre Byteball y su sistema basado en DAG, algo es claro: se trata de una una alternativa viable a la tecnología Blockchain e incluso puede resolver algunos de los problemas más importantes que se encuentran en dicha tecnología, tales como la velocidad, sostenibilidad, escalabilidad, seguridad, privacidad y cumplimiento legal.

Si el sistema es utilizado ampliamente, las transacciones se vuelven frecuentes y esto garantiza que puedan confirmarse en cuestión de segundos, en comparación con la espera de 10 minutos en Bitcoin. En cuanto a la sostenibilidad, el sistema de testigos empleado por Byteball ofrece un modelo de seguridad en el que no se requiere minería (PoW), lo que significa que la electricidad no se desperdicia para proporcionarla. Como Byteball no tiene bloques, no hay un problema de tamaño de bloque.

Cuando se los compara con Ethereum, los contratos inteligentes de Byteball no son tan poderosos o completos, pero son simples, lo que les permite mostrarse en forma legible para el usuario. Esto significa que los usuarios habituales pueden ver lo que le va a pasar realmente a su dinero. Los mercados de predicción ya están funcionando basados ​​en estos contratos, y una característica de oráculo manual recientemente presentada permite a cualquier persona sin conocimientos técnicos ejecutar un mercado de predicción.

En lo que a privacidad refiere, otras altcoins como Zcash y Dash ya han presentado formas eficientes de proteger la privacidad del usuario. Sin embargo, es bueno saber que se puede mantener esta privacidad en una red que no requiera largos tiempos de confirmación o un costoso Proof of Work. Byteball permite que el valor se transfiera de forma privada a través de un activo denominado «blackbytes».

Por último, Byteball trata el cumplimiento legal a través de su sistema de emisión de activos. Según su whitepaper:

«Los usuarios pueden emitir nuevos activos y definir reglas que rigen su transferibilidad. Las reglas pueden incluir restricciones de gastos, como por ejemplo, un requisito para que cada transferencia sea consignada por el emisor del activo, que es una forma de que las instituciones financieras cumplan con las regulaciones existentes «.

Conclusiones

¿Las criptomonedas basadas en DAG reemplazarán a Blockchain? Es difícil saberlo. Si bien existen ventajas evidentes en lo que respecta a estos sistemas DAG, aún están lejos de ser una alternativa popular, y muy pocos proyectos están trabajando en ello. Sin embargo, estos dos proyectos parecen haber ganado su lugar en la criptosfera y cabe destacar especialmente a IOTA, que se encuentra entre los 15 primeros por capitalización bursátil.

Fuente: https://cointelegraph.com/news/future-of-digital-currency-may-not-involve-blockchains

 

 

 

Comentarios

comentarios