IoT en los puestos de trabajo incrementa la bioseguridad

143
pasarela de pagos con criptomonedas

El Sars-Cov-2 abrió la puerta a la IoT en los puestos de trabajo. Frente a la pandemia y los estragos que ha causado en la industria, la bioseguridad está de primera. El mundo laboral desde marzo de 2020 no volverá a ser igual.

Las enfermedades forman parte de la historia de la humanidad de manera intrínseca. En términos de historia de la peste, no es menos que interesante ver cómo han cambiado las máscaras. Emulaban “picos de cuervos gigantes con googles” en el medioevo y hoy son fibras para capturar gotículas.

Puedes leer: Antirracistas y feministas tocan la puerta de la Casa Blanca con Kamala Harris

La Internet de las Cosas (IoT) ya tiene un rol esencial en el nuevo bosquejo de la realidad empresarial. La depresión económica que ha traído la pandemia ha hecho que las industrias se planteen muchas interrogantes. En la mayoría de respuestas ha surgido entonces un denominador común: la tecnología.

La COVID-19 ha una motivación para la inventiva. La sociedad cuenta en la actualidad con detectores del virus en el aire. Estos sensores miden las concentraciones y generan datos que analizan los investigadores. Con inventos como este serán recibidos los trabajadores en el “otro normal”. La IoT en los puestos de trabajo analizará que tan segura será realizar operaciones con humanos a bordo. Sin embargo muchos piensan que esa moneda tiene dos caras. Probablemente se esté ya diseñando hasta qué punto, la tecnología que biológicamnete no enferma, puede sustituir a los trabajadores.

IoT en los puestos de trabajo

La Internet de las Cosas no puede mirarse con el cristal apocalíptico. Seguro que su desarrollo nos cambiará la vida más rápido que cualquier otra tecnología. La IoT en los puestos de trabajo se muestra como una tendencia. Ella marca una gran diferencia para que las compañías puedan operar en medio de una contingencia como la actual. Si hay algo seguro, es que han de venir nuevas pandemias. Sin embargo lo importante será prepararnos para hacer que lo “mecánico” y lo “humano” trabajen aisladamente juntos en el mundo de la manufactura.

El mundo ya es una gran neurona. La IoT en los puestos de trabajo es posible porque expone de manera mínima a los humanos en la ecuación. Esto no debería ser sorpresivo. Este plan tiene más de dos siglo ensayándose en las universidades.

Puedes leer: IOTA, la 6G y porque los estados guerreros se impacientan

En la industria hay millones de sensores, dispositivos y personas pueden estar conectados en todo momento. Se puede ser un operario desde cualquier lugar. Existen redes móviles de alta velocidad, mayor cubrimiento de Internet en ciudades y zonas remotas. También Hay muchos más aparatos habilitados para conectarse a la Red bajo el rango 4LTE y 5G. Sin mencionar que el padre de las telecomunicaciones, Seúl, ya está trabajando en la 6G con 50 Terabyte por segundo.

En ciertas industrias esto ha implicado el planteamiento de procesos completamente distintos. Esto implica poder iniciar de nuevo la operación y además hacer las cosas diferentes. Los requisitos mínimos de bioseguridad comenzarán con el distanciamiento social, pero se contempla que llegarán más lejos.

IOTA en el mundo IoT

Para la comunidad IOTA no fue necesaria una pandemia para animarlos a trabajar en la Internet de las Cosas. Entre sus objetivos está en convertirse en el estándar para las transacciones de máquina. Su filosofía plantea muchas perspectivas donde la máquina ofrece información que deriva en utilidades. Esos datos son susceptibles para hacer transacciones que deriven en planes de mantenimiento o venta de información de desempeño.

En la práctica la IoT en los puestos de trabajo es una aceleración para el mundo IOTA. En un lugar común decir que se estima que para finales de 2020 habrá más de 31.000 millones de dispositivos conectados en el mundo. La cifra subirá a 75 mil millones para 2025. A su vez se proyecta que las inversiones en este campo alcanzarán, para 2021, los $2.100 millones.

La Fundación IOTA no pronosticó la pandemia, pero si vio a la Internet de las Cosas como el futuro. Ahora con este nuevo normal IOTA está solidificando su rol protagónico. La IoT puede ofrecer intercambio de información en tiempo real a todos los participantes de la cadena de suministro. Además crea una visión holística de elementos como la producción, inventarios, calidad y tiempos de entrega. Menos personas, más tecnologías, aumento de las jornadas de operaciones lo que será igual a más ganancias.

En las primeras de cambio

Sin embargo no todo será tan repentino. Sin embargo eso les dijeron a los conductores de cosechadoras de trigo. Ahora los campos industrializados donde se recoge la espiga está dominado por “tractores robots”.

La IoT en los puestos de trabajo inicialmente servirá garantizar que todos regresen y estén sanos en las empresas. Ayudará a disparar alarmas epidemiológicas y acrear cercos de aislamientos. Pero sin duda alguna en corto plazo las máquinas aparecerán.

Puedes leer: IOTA planea lanzar actualización de Chrysalis la semana que viene

Ellas analizarán la oferta y la demanda en tiempo real. Controlarán los niveles de inventario, capacidad disponible, tiempos de producción y fechas de entrega. Con este análisis, la solución puede recomendar el mejor precio para una fecha determinada. Esto permitirá a las compañías actualizarlos con mayor frecuencia e incrementar los ingresos.

La IoT en los puestos de trabajo hará lo mismo que esa nevera soñada de la que todos han oído. Se regula a sí misma. Hace inventario se su contenido. Advierte sobre la fecha de caducidad de los productos que almacena y hasta hace compras online para reponer los alimentos. La Internet de las Cosas actuará igual que la barredora robótica o la lavadora con luz UV, pero llegará sin pausa hasta tu escritorio de trabajo.

Comentarios

comentarios